miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Libertad de expresión o intromisión?

Lo primero de todo quería dar las gracias a todos los participantes de este blog que semana tras semana han querido colaborar dejándonos su voto y en especial, a aquellas que han querido ir más allá mostrándonos su opinión a través de comentarios, ¡gracias!

Una vez dicho esto nos adentraremos en la pieza escogida para esta semana,
un anuncio emitido por la página de contactos Ashley Madison hace ya un par de meses pero que ha día de hoy sigue dando mucho de que hablar. El anunciante en cuestión se trata de una empresa de contactos online que ofrece sus servicios a todo tipo de personas pero en especial a aquellos individuos que, a pesar de estar casados, busquen tener una aventura fuera del matrimonio. La página afirma haber empleado la imagen de la reina debido a los actuales rumores de crisis matrimonial dentro de la familia real según los cuáles nuestro monarca el rey Juan Carlos ha dejado de compartir su vida sentimental con su mujer la reina Sofía. Estos rumores se han acentuado con la reciente publicación del libro de Pilar Eyre, La soledad de la reina en el que se narran las supuestas infidelidades del rey.

Debido a la polémica suscitada por el anuncio, las quejas emitidas por la Asociación de Usuarios de la Comunicación y después de la invitación de Autocontrol a retirar la pieza, la página de citas ha decidido prescindir de dicho reclamo. A pesar de ello, Ashley Madison hace hincapié en "la falta de sentido del humor" del organismo regulador de la publicidad en nuestro país y en que esta decisión puede llegar a infringir su "derecho de libertad de expresión". Este organismo por su parte, contempla que dicho anuncio atenta contra el honor y la dignidad de la reina por lo que no debe haber dudas en cuenta a su cese.


No es la primera vez que la empresa de contactos se ve envuelta en una controversia como esta, el pasado mes de Julio la firma decidió colocar una lona en la Gran Vía de Madrid en la que
se veía al príncipe de Gales, al Rey de España y al político Bill Clinton con la siguiente conclusión: “¿Qué tienen estas ‘realezas’ en común? En esta ocasión el anuncio apenas fue visible unas horas ya que el ayuntamiento de Madrid se puso en contacto con la empresa para la inmediata retirada del mismo.

1 comentario:

  1. Recuerdo muy bien la polémica suscitada por la aparición de la lona de Ashley Madison en la Gran Vía de Madrid, si bien la segunda me pasó desapercibida.

    A mi entender son 2 casos bien distintos unidos por un mismo fin: crear polémica para darse a conocer.

    Mientras que la primera campaña animaba a descubrir qué era Ashley Madison, desconocido para la mayoría de los mortales de este país, en la segunda, en cambio, no hacía falta ser muy sagaz para llegar a la conclusión de que se trataba de una agencia de contactos, si bien para entonces la primera campaña ya se encargó de que ya no fuera una desconocida para muchos.

    Desde el punto de vista publicitario, la eficacia de las campañas fue del 100% respecto a los objetivos pretendidos: la primera darse a conocer, y la segunda seguir presente para los que ya la conocían y un nuevo intento de darse a conocer a los que no les llegaron los ecos de la primera. Pero nada nuevo: publicidad marca registrada Ryanair.

    ¿Es ética? ¿Es legal?

    Voy a exponer mi punto de visa desde mi posición de profano en estas materias, es decir, desde mi posición de consumidor que no entendiendo de leyes ve TV, oye radio, lee prensa blanca, sepia, rosa o amarilla y va formándose una opinión.

    Ashley Madison es una sociedad radicada en USA donde seguramente tiene la mayor parte de su negocio. Allí, la libertad de expresión está por encima del derecho al honor y este tipo de campañas, éticas o no, están a la orden del día.

    En cambio en España, el derecho al honor está por encima de la libertad de expresión si nos atenemos a la gran cantidad de sentencias al respecto de las que oímos hablar.

    ¿Es legal?

    En la primera campaña aparecían 2 adúlteros confesos, mientras que el Rey de España nunca ha hecho público que lo haya sido ni nadie se ha atrevido abiertamente a decirlo. Desde este punto de vista, claramente, según nuestra legislación, es un atentado contra el honor en su grado máximo: al Jefe del Estado. Pero claro, la publicidad no lo decía abiertamente, sino que lo sugería por el contexto. La salida legal podría no haber sido muy difícil, pero una vez conseguido el efecto multiplicador, retiran la lona a instancias de una entidad local y “que le quiten lo bailao”, “aquí paz y después gloria”. Ya cuentan con que después de la tormenta volverá la calma y no llegará la sangre al río porque a nadie le interesa.

    Por el contrario, la segunda campaña, es completamente inofensiva y defendible judicialmente: a nadie se le puede sentar ante un tribunal por hacer apología del adulterio así como tampoco se atenta contra el honor del esposo por insinuar que no duerme con su esposa (puede ser porque ronca). Aquí la Asociación de Usuarios de la Comunicación y Autocontrol se equivocaron completamente.

    ¿Es ética?

    Me importa un pimiento. Allá cada uno con su conciencia. A unos les dejará indiferentes, a otros les sacará una sonrisa, a otros una gran carcajada y a otros les revolverá las tripas. Lo que opine yo poco importa si no es en un referéndum (como en Suiza, póngase el caso).

    Autocontrol debe velar por la legalidad de la publicidad y su veracidad (redundancia, si no es veraz no puede ser legal). La ética que se la dejen a los filósofos, religiosos y a la conciencia de cada uno. El consumidor es el que pone a cada uno en su sitio y sus acciones son las que miden el éxito de la campaña publicitaria. Claramente estas organizaciones sobreprotegieron por razón de cargo y limitaron la libertad de expresión de Ashley Madison, especialmente en el segundo caso, el de la Reina.

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