lunes, 23 de abril de 2012

Esta semana la dedicaré a un anuncio que he estado viendo a lo largo de la semana en algunas de las marquesinas de Bilbao. No he encontrado el reclamo en Internet por lo que he tenido que fotografiar yo misma el anuncio, de ahí la mala calidad de foto.

El anuncio tiene como tema el tan comentado clásico de fútbol Barca-Madrid jugado hace tan sólo unos días. En la imagen podemos ver a un anciano viendo la televisión mientras dos sanitarios se llevan en camilla a una persona que podríamos interpretar como su mujer, ya que en el sillón que queda vacío se observa un ovillo de lana, artilugio muy usado para representar a mujeres ancianas. En la fotografía no se aprecia con claridad pero a la izquierda de la imagen y sobre una cajonera existe una cantidad importante de pastillas con sus respectivos frascos. El slogan sigue siendo el mismo que Gol Televisión, anunciante en este caso, lleva empleando en sus últimas campañas "...Es que... el clásico es el clásico".

¿Cómo debemos entender este anuncio? Una de las posibles interpretaciones podría ser que la anciana estaba tranquilamente haciendo punto hasta que ha sufrido algún tipo de ataque que le ha ocasionado la muerte.  En este caso el hombre únicamente se habría limitado a llamar a los servicios sanitarios para que se lleven el cuerpo de su mujer. En este caso la idea a transmitir sería que "el clásico" te engancha de tal manera que todo lo demás pasa a un segundo plano.

Sin embargo, podría existir una segunda interpretación mucho más fuerte y controvertida. ¿Podría ser que el anciano que contempla la televisión haya asesinado a su mujer para poder ver "el clásico"? En el suelo existe un bastón y como ya he comentado, encima de la cajonera aparecen una serie de pastillas. ¿Es posible que nuestro anciano haya utilizado estos artilugios para asesinar a su mujer? Desde luego esta interpretación puede sonar algo macabra y hay quién diría que una suposición así solo puede salir de una mente enferma, sin embargo, existen otros muchos anuncios que han sido duramente criticados e incluso censurados por mucho menos.

Mi pregunta es, ¿dónde está el límite entre un anuncio gracioso y uno ofensivo? Por mucho que numerosas leyes intenten marcar esta diferencia con sus artículos y definiciones a mi modo de ver este es un asunto en el cual cada persona marca su propio límite, de ahí la mayoría de las polémicas de este tipo.






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